En escena Diana Carvajal sostiene un gran espejo que oculta su cabeza. En entrevista a Arde, Ana Luz Ormazábal, comenta que la idea detrás de esta escena es evidenciar el mecanismo de cercenamiento del cine comercial patriarcal al cuerpo, especialmente femenino. Se realiza un juego con el espejo, una división de el adentro y fuera de campo de la visión de los y las espectadoras. Con este mismo mecanismo la performer hace aparecer otra imagen, otra corporalidad en escena, cercana a lo monstruoso. Fotografía tomada en la Sala Patricio Bunster, Matucana 100.